sábado, 3 de noviembre de 2012

SUICIDIOS


Qué cerca se observan, de pronto, la pena capital y el suicidio. Leo las palabras de Dick, uno de los protagonistas de A sangre fría de Truman Capote, y parecen provenir del vecino de Granada que recientemente se ha suicidado poco antes de ser expulsado de su casa. Proclama Dick en el instante anterior a la ejecución de su condena a morir en la horca: "Me están ustedes enviando a un mundo mejor que el que jamás fue este." Son palabras que también pudo haber dejado escritas un valenciano, en paro de larga duración, antes de fracasar en su intento de suicidio saltando al vacío desde el balcón de la vivienda de la que iba a ser desalojada toda la familia.

El suicidio es el derecho inalienable de las personas a poner término a la propia vida que les pertenece. Sin embargo, la decisión del suicidio deja de ser un derecho cuando se convierte en una condena. La única salida que se contempla en el momento en que se niega el derecho del ser humano a la existencia. Subrayo el vocablo "existencia", mucho más acotado en su simple significado que el de "vida".


Existir tiene que ver, en principio, con la posibilidad de supervivencia, mientras que el término vivir encierra en sus entrañas un sentido más amplio. Un pasaje de Tolstói parece ilustrar esta diferencia. Acosado por pensamientos de suicidio en una etapa de su vida, escribe al principio de su Confesión: "Mi vida se detuvo. Podía respirar, comer beber y dormir; de hecho, no podía no respirar, no comer, no beber y no dormir. Pero no tenía deseos cuya satisfacción me pareciera razonable." La idea del suicidio procedía, por tanto, de su sensación de infelicidad, de su incapacidad para darle sentido a su vida.

No es el caso de las personas, cuyo número aumenta vertiginosamente, las cuales se ven abocadas al suicidio por la actual política que gestiona la crisis. Sin trabajo, sin medios para dar de comer a sus hijos y, finalmente, presas de la ley del desahucio, imposible respirar, comer, beber y dormir. Existir.

EL QUINQUÉ. Elisa Rodríguez Court.

2 comentarios:

  1. Tal vez ese tipo de situaciones que expresas al final del post puedan influir significativamente, pero de fondo siempre hay una razón. El dolor empieza a superar cualquier cosa.

    No soy promotor, ni estoy totalmente de acuerdo con hacerlo, pero el suicidio no es una cuestión de un acto momentáneo, es más bien todo un proceso. Aveces, las personas piden ayuda, a veces a gritos, pero nadie parece escucharles, asi que empiezan a consumirse lentamente, para cuando llega el momento, esta persona ya no está viva del todo.

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  2. Comparto tu idea, Javier, sobre los motivos del suicidio, que por lo habitual se van cocinando interiormente y responden a "algo" mucho más que a factores "externos". En este texto quise simplemente enfocar el suicidio desde la persepactiva de aquellos a los que se les niega el derecho a la vida, puesto que sin hogar y sin nada que llevarse a la boca es difícil poder existir.

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