miércoles, 26 de septiembre de 2012

CORREOS SE ESCRIBE CON K

En los últimos tiempos he tenido una experiencia espantosa con Correos que me ha remitido a El castillo de Kafka. Recuerdo ahora un pasaje de este libro magistral: K. ha intentado, insistente y en balde, acceder al castillo, pues ninguno de sus responsables da la cara ni atiende a sus llamadas. Se ve esperando de nuevo la aparición del señor Klamm, el cual supuestamente mantiene vínculos con el castillo. Un enlace.
Está a solas y quien aparece es un caballero que le invita a ir con él, esbozando un ademán con intencionada indiferencia. K. le responde: "Estoy esperando a alguien". "Venga", repite el señor, imperturbable, como dando a entender que jamás ha dudado de que K. esperara a alguien. "Pero entonces no podré ver a esa persona", contesta K.


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