martes, 14 de agosto de 2012

UNA VIDA ABSOLUTAMENTE MARAVALLOSA: VIAJE NARRATIVO A LOS ORÍGENES MISMOS DE LA NARRATIVA



Avanzo por segunda vez en ese viaje interminable que es Una vida absolutamente maravillosa, de Enrique Vila-Matas, y vuelvo a maldecir las etiquetas que han encorsetado durante tanto tiempo -por fortuna cada vez más desvanecidas - la obra de este escritor. Metaliteratura, intertextualidad, escritura de escritores y para escritores, literatura culta... Son algunos de los trajes con los que se ha pretendido ajustar de forma exclusiva el cuerpo de sus libros, atendiéndose únicamente y, por tanto, distorsionándolo, a su lado más borgiano. Me parece que no se ha hecho el suficiente hincapié, salvo tras la publicación de la reciente novela, Aire de Dylan, a la narrativa de Vila-Matas tan profunda como diáfana que navega en la levedad. Por eso celebro la "Nota del editor" de Una vida absolutamente maravillosa cuando leo:

En la escala de autores citados, visitados o invocados en estas páginas hay dos extremos, muy visibles, que de algún modo concentran las aspiraciones de Enrique Vila-Matas desde que empezó su carrera literaria: Hemingway y Borges, en apariencia dos escritores opuestos, casi antitéticos, el uno puramente físico y sensual, frío y seco, externo y descarnado, el otro eminentemente cerebral, encerrado en su biblioteca de sombras, solitario degustador de versos y prosas. Y es precisamente en la imposible conjugación de Hemingway con Borges donde quizá se cifre el sueño de la obra de Vila-Matas. Hemingway forjó para él el mito del escritor, Borges el mito de la literatura, y con ambos, Vila-Matas -o eso se intuye entre líneas- ha urdido su propia e inconfundible persona literaria.

Efectivamente, también en este libro, que incluye textos tempranos, Vila-Matas realiza con maestría esta imposible conjugación de dos extremos casi antagónicos. Y lo hace a través de una narrativa peculiar capaz de conectar vivencias, lecturas y sucesos aparentemente distantes entre sí. Tal vez lo logre porque Vila-Matas no es un mero devorador de volúmenes como esos insectos de los que da cuenta Claudio Magris en El infinito viajar (2): insectos que enguyen libros en una biblioteca y los cuales, por este motivo, son llamados "bibliófagos". Bibliófagos pasivos, añadiría yo, frente a un Vila-Matas bibliófago activo capaz de digerir de un modo particular sus lecturas, reinventando la vida en su escritura. Esa vida gris que por lo general, tal y como ha escrito en algún lugar, "está por debajo de la vida."
De ahí que vida y literatura se confundan en su obra, también en Una vida absolutamente maravillosa.

Vila-Matas transita por las páginas de los libros como si lo hiciera por las calles de la realidad, con la mirada alta y escudriñadora, desplegando una benóvola ironía, crítica y a la vez lúdica. Parafraseando e invirtiendo el título de un poema de Wallace Stevens, Vila-Matas escribe "notas alegres de un vals triste". Vals triste cuando se sostiene sobre la estupidez, la hipocresía, el fingimiento y la crueldad. La vida por debajo de la vida.
También, por proseguir al hilo de Wallace Stevens, compone "la canción que canta" como lo hace en el mar la joven del magnífico poema La idea de orden en Key West, unos de cuyos versos me recuerdan ahora la voz de Vila-Matas:

Ella era la única hacedora del mundo
en que cantaba. Y cuando ella cantaba, el mar
perdía su identidad transmutado en el ser
que ya era su canción, pues ella la compuso.
Nosotros, entretanto, al verla caminar
solitaria supimos que su único mundo
sería el que cantaba y que cantando hacía. (1)

Es la manera de operar de Vila-Matas, me parece. Este escritor nos brinda de este modo un universo de posibilidades, revelando, a través de su narrativa, el carácter ficticio del mundo de lo real. Trastocando nuevamente una cita de Wallace Stevens, su ficción crea una nueva realidad desde la cual el supuesto original parece irreal. Y así procede en Una vida absolutamente maravillosa, no exento de melancolía, suave melancolía nada emparentada con aquella "melancolía inmotivada" de la que hablara Chateaubriand (3) propia de quien se sitúa en la estancia de la derrota en lugar de hacerlo en la del éxito del fracaso. En el caso de Vila-Matas, se trata de una melancolía emprendedora como impulso para su creación literaria que tanto nos hace latir a los lectores con la vida. Vida hecha de "naderías tiernas e inteligentes" a las cuales este escritor no se limita a extraerles el jugo, sino que las innova, las reinventa. 
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Una vida absolutamente maravillosa, Enrique Vila- Matas. DeBolsillo, Barcelona 2011.
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(1) Wallace Stevens, El hombre de la guitarra azul, incluyendo Ideas de orden. Icaria poesía, Barcelona, 2003.

(2) El infinito viajar, Claudio Magris. Anagrama, Bacelona, 2008.

(3) Amor y vejez, Chateaubriand. Acantilado, Barcelona, 2008. 

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