sábado, 26 de marzo de 2016

RAFAEL NÚÑEZ. IN MEMORIAM.



                                                             OSCURANTISMO

                                                              RAFAEL NÚÑEZ


Hay quien se mueve en los espacios crípticos del aislamiento cicatero, al que pretenden dar trascendencia consustancial con la perpetuación del nombre, la imagen y la inmortalidad. No se dan cuenta que más vale un fotón de luz capaz de devolver mínimos de alegría, de vida, de milagros a quien por más alta instancia cifra en la naturalidad el mayor de los privilegios.

A esos, habitantes a perpetuidad de la mazmorra, copartícipes de la fauna del dragón, habría que someterles a un proceso de reeducación, intenso, despiadado, por medio del cual las terminologías ufanas, pedantes, obsoletas, cagonas, quedarán reducidas al polvo espurio de las mentiras. Se trata de romper definitivamente con las categorías éticas de la cita por la cita, del discurso de la grandilocuencia y le mención reiterada de los tópicos comunes.

Ya es hora de transformar la aldea global en bosque ingente, pletórico no tanto de conceptos como de flores. Una tierra para el encuentro más allá de todo lo tétrico, lo mezquino y lo ridículo. Posiblemente una sonrisa, una canción, una caricia consigan romper el maleficio de todos los crípticos, de todos los dragones, de todos los celosos gorriones de la mazmorra, cuya única luz no sea otra que la preservación de la oscuridad.
Por eso importa tanto la bondad que lleva el espíritu por derroteros de franca alegría. Tal vez, más allá de esa actitud ya no haya camino para la esperanza. De todo lo cual seremos únicos responsables, al margen del humo tóxico que a tantos y tantos envenena.



(Última columna que escribió en el periódico El Día, publicada la mañana de su entierro, el 27.03. 1999)



lunes, 21 de marzo de 2016

OSCURIDAD






Cuenta el poeta Mark Strand que en una ocasión le propuso a su madre leerle en voz alta algunos poemas de Wallace Stevens. Comenzó  por “La idea de orden en Key West” y al poco cerró su madre los ojos. Sentada en el sillón, con la cabeza ladeada, se quedó dormida. O tal vez simulase estar durmiendo.
No pretendió Mark Strand relatar esta anécdota para burlarse de su madre, de ninguna manera. La incapacidad de ella para responder como a él le habría gustado, escribe, es, en realidad, la que padecen casi todas las personas. Nada nos prepara para la poesía ni para el contacto con un lenguaje literario, distinto del habitual. Estamos antes preparados, parece ser, para percibir lo que ya sabemos. O suponemos saber.

Captar las ideas de un poema o una obra literaria requiere un buceo en la sustancia diluida en su trasfondo. Lo que se dice en el texto, aunque se usen palabras familiares, es desconocido. Hay que descubrirlo. Encender una luz en esa oscuridad invita a la lentitud y en una cultura como la nuestra, que fomenta la lectura instantánea, la comida rápida, los informativos fugaces y otras formas veloces de absorción, ¿para qué demorarse dando brazadas en un mar negro como la noche?

Quizá la madre de Mark Strand prefería sentir que tenía un control sobre un mundo en apariencia certero. “Si disponemos de los hechos –o los supuestos hechos –, podemos no solo proscribir la incertidumbre, sino también albergar la ilusión de que vivimos en un universo estático, en un mundo fijo y predecible”, escribe este poeta estadounidense. La literatura cuestiona un significado dominante con otros significados múltiples y constituye, qué duda cabe, una amenaza para el ansia de seguridad amurallada. Por eso tal vez sintiera la madre de Strand que estaría más segura dentro de su propia oscuridad que en la que le brindaba Wallace Stevens. Pero las certezas y simplificaciones no nos libran de la contingencia y del sinsentido. “Nos morimos, coño,” se dolió con razón otro poeta explorador de abismos.

FUENTE: EL QUINQUÉ. LA PROVINCIA-DIARIO DE LAS PALMAS.



                                    

`MARIENBAD ELÉCTRICO´: CLAROS EN LA OSCURIDAD




Me ha fascinado Marienbad eléctrico, libro de Enrique Vila-Matas. Salí de su lectura como si lo hiciera de ese bosque al que aluden unos célebres versos de Tomas Tranströmer. Un bosque en medio del cual se descubren claros inesperados que solo puede encontrar quien se ha perdido en él. Es esta la manera en que visualizo la literatura de Vila-Matas. En concreto, Marienbad eléctrico, una celebración de la amistad del escritor con la artista Dominique González-Foerster (DGF). Fruto de los encuentros, intercambios virtuales y colaboración artística de ambos, el libro es un bello homenaje a su compartida fe en el arte.

En el seno de este bosque ficcional se transforma Vila-Matas en un narrador que piensa, escribe y trama. Como suele suceder en su literatura, el mensajero cuenta más que el mensaje. En otras palabras, el narrador se vuelve viajero e investigador. Mientras tanto, la narración avanza a base de felices equívocos creativos que se producen entre el escritor y DGF. Los dos espían el trabajo artístico de la otra parte y esos equívocos, cuando no la falta de datos, funcionan en la narración como estímulos para fraguar nuevas historias.

Con frecuencia es el relato ausente lo que lleva al narrador de Marienbad eléctrico  a inaugurar claros en la oscuridad. Este modo de proceder encaja con la poética vilamatiana de la creación literaria. Forzar los límites de lo visible en aras de la exploración de nuevas posibilidades narrativas es una característica de aquella. “La literatura permite pensar lo que existe, pero también lo que se anuncia y todavía no es”, se lee en Marienbad eléctrico. DGF, asimismo especialista en moverse a oscuras, proclama en el libro: “Mi taller es la noche. Tumbada en la oscuridad los pensamientos se exponen y cobran forma.”

Ambos artistas coinciden en los procedimientos creativos. Lejos de concebir el arte como representación del mundo, lo consideran, si acaso, una hipótesis de vida. O la vida más intensa que puede darse, si se supiera lo que es en realidad la vida.

                         


Marienbad eléctrico. Enrique Vilña-Matas. Seix Barral. Barcelona, 2016.


FUENTE: EL QUINQUÉ. LA PROVINCIA- DIARIO DE LAS PALMAS.

miércoles, 2 de marzo de 2016

domingo, 28 de febrero de 2016

`DIME QUIÉN FUI´: BUSCARSE A TRAVÉS DE LOS FANTASMAS. POR TAMARA MUÑIZ.




Partamos de una encrucijada: ¿Qué hacer si el padre que te abandonó, siendo una niña, regresa a ti 33 años más tarde y tan senil que su lucidez es casi anecdótica?

Contra todo pronóstico y orgullo, sin la aceptación de sus hermanos, y asumiendo de primeras que ese hombre -ahora transformado en un viejo indomable y demente- no es ni será del todo su padre, Isa decide encargarse de sus cuidados mientras él viva. Hasta el momento, su vida marchaba de acuerdo a lo cotidiano; madre de una niña pequeña, acababa de separarse y de abandonar su trabajo y la buena literatura es su columna vertebral.
La llegada del viejo pone su vida del revés, descuidando por completo esos ejes centrales y sus propias necesidades. Sin embargo, Isa no renuncia a ese extraño que se marchó por completo dejando sola a su madre y sus tres hijos. ¿Un gesto absoluto de altruismo? ¿Un mero comportamiento irracional e inexplicable?

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viernes, 26 de febrero de 2016

LEYENDO `MARIENBAD ELÉCTRICO´, DE ENRIQUE VILA-MATAS

                                 
                         Leyendo Marienbad eléctrico, de Enrique Vila-Matas



"Pero llegó aquí la hora de advertir que en realidad, como bien sabe DGF, todas las artes, sin excluir las visuales, nacen y terminan en una zona invisible, como esta desde la que escribo."

 

Marienbad eléctrico. Enrique Vila-Matas. Seix Barral. Barcelona, 2016.





sábado, 20 de febrero de 2016

PRESCRIPCIÓN INVERSA



Da gusto leer libros como Por un relato futuro, de Ricardo Piglia. Son conversaciones que este escritor mantiene con Juan José Saer sobre literatura. Ambos interlocutores despliegan una hermosa sabiduría, antídoto contra la banalización de la creación literaria. Lectores empedernidos, dialogan acerca de las tradiciones literarias múltiples y su relación con la llamada vanguardia, las diferentes poéticas de novela, la ficción y los diversos materiales y procedimientos narrativos, etc.
 
Cuando les toca el turno de hablar de sí mismos se muestran muy cautos. Se les pregunta en qué autores y en qué tradiciones se reconocen. Los escritores en los cuales uno se reconoce son aquellos que algunos lectores pueden identificar en la obra de uno, dice Saer. Piglia declara que “a menudo uno tiene una noción de cuáles son, imagina o quiere que sean sus tradiciones, pero no necesariamente esa es la experiencia que hacen aquellos que leen la obra que uno escribe.” Ambos coinciden en que no siempre, de ninguna manera, lo que uno dice es lo que sucede cuando se escribe. La última palabra la tienen la obra y los lectores, los cuales desempeñan un papel importante en la literatura. 
 
Contrastan las opiniones y la actitud de estos dos grandes escritores con la falta de conocimientos literarios y de modestia que muestra en la actualidad un sinfín de autores de libros. ¡Cuánta gente presume saber escribir sin apenas haber leído! Enaltecidos, además, muchos de los autores por el marketing, se les presenta a bombo y platillo como el último nuevo Marcel Proust o Roberto Bolaño. Con el propio consentimiento y sin escrúpulos a la hora de vanagloriarse de su capacidad para combinar el oficio de la escritura –fácil y rápida- con una vida plena en el seno del mundanal ruido.
 
No sería, por tanto, mala idea proponer con urgencia una normativa de prescripción inversa. ¿En qué consistiría? Entre otros, decretar el respeto a un prudente paso del tiempo para poder enjuiciar la valía de una obra. Así se respetaría también a los lectores. De paso, asimismo, a nuestros antepasados, escritores excelsos que se merecen un lugar en la literatura. 





martes, 16 de febrero de 2016

PALABRAS DE JUAN JOSÉ SAER SOBRE ARTE Y VIDA



"¡Uy!, la dicotomía del arte y la vida es un tema remanido y cansador. No me cabe la menor duda de que el arte es la vida más intensa que pueda existir. Cuando leo un buen texto literario, cuando escucho música, cuando veo una buena película, cualquier experiencia estética es una fuente de vida muy fuerte, densificada.  Lo que yo no quiero es que se considere que el arte representa la vida. No la representa. Además yo no sé lo que es la vida. Hay algo que da una ilusión de vida.  Pero como no sabemos lo que es la vida real, toda nueva propuesta del arte que puede ser de lo más inesperada será una hipótesis de vida, pero eso de si el arte es la vida o su representación, eso no. Ningún sujeto puede vanagloriarse de haber penetrado en la vida."

                                                                   Juan José Saer.-

(en Por un relato futuro. Conversaciones con Juan José Saer. Ricardo Piglia. Editorial Anagrama. Barcelona, 2015).




domingo, 7 de febrero de 2016

FICCIÓN






Enrique Vila-Matas escribió en un artículo que “la ficción, como si sonara a condado antiguo, la sitúan ya algunos en una remota región del país de los ficticios.” Se promociona hoy, añadió, el relato llamado verídico en detrimento de la invención literaria. No parece extraño, en consecuencia, el afán tan extendido en la actualidad de inspeccionar la vida exterior de los escritores. La “dimensión horizontal”, en palabras de Reiner Stach, frente al mundo interior o la “dimensión vertical” en que transcurre la escritura.

El artículo de Vila-Matas me despertó el recuerdo de los periodistas que viajaron a China cuando le concedieron a Mo Yan el Premio Nobel de Literatura. Fueron con sus cámaras para conocer in situ la extensión social y familiar de este escritor. ¿Habrán descubierto que también Mo Yan tiene que comer y hacer la digestión como el resto de los mortales?
Si en el pasado un puñado de periodistas se hubiese desplazado a la Praga de Kafka, ¿qué habría podido decir de la vida de este escritor que confesaba pasarse la mitad del día en la cama o en algún sofá, apático y soñando lejano? Nada que se relacionara con lo que escribía y dejaría en la posteridad sin aliento a tantísimos lectores.

En el espacio vertical donde tiene lugar la escritura puede penetrar el paisaje social, qué duda cabe. Pero es la ficción literaria el ámbito en el que los duendes de los escritores lo recrean. No parecen haberlo entendido así tampoco los periodistas que se empeñaron en ir a la casa de la tía de Mo Yan para entrevistarla. Oyeron que en un libro del escritor chino aparece la figura de su tía y ella tuvo que esconderse. No soportó el acoso de los reporteros que la confundían con el personaje de la novela. Mo Yan la considera, además, alegre, encantadora y feliz, mientras la tía literaria parece un miembro de la mafia y una loca que vaga en la noche como un fantasma. Siendo diametralmente distintas, la primera no se enfadó cuando supo cómo él la había descrito en su libro. Ha sabido entender la compleja relación entre los personajes literarios y las personas de carne y hueso.


FUENTE: EL QUINQUÉ. LA PROVINCIA-DIARIO DE LAS PALMAS.