jueves, 2 de febrero de 2012

UN HECHIZO ESPECIAL ADQUIERE UN ROSTRO SI ES TAN SÓLO ENTREVISTO


Cabría preguntarse qué ocurriría si alguien regresara de la muerte y nos dijera que el mundo del más allá existe y es tan aburrido como el de la tierra. Es probable que entonces se les acabaría la inspiración a los escritores y a los poetas. La literatura se quedaría muda.
Es esta una de las cuestiones que se narran en Así que Usted comprenderá, una breve e inquietante obra de Claudio Magris. En ella recrea este escritor el mito órfico cediendo la palabra a Eurídice, un homenaje a su mujer ya muerta. Habla, además, de la poesía como intento de vencer la línea tan tenue como abismal entre el reino de los vivos y de los muertos.

Claudio Magris mira de lleno a la cara de la muerte. La protagonista Eurídice, mujer de poeta, ha fallecido y este urde un proyecto para rescatarla del Hades y hacerla regresar a la vida. El fracaso del plan liberatorio lo causa la propia Eurídice. No quiere revelarle a su marido que el mundo del más allá es igual de aburrido y vacío que el del más acá. Así le habla al Presidente de la Casa de Reposo eterna donde se encuentra:

¿Cómo decirle que, aquí dentro, aparte de la luz mucho más tenue, es como allí fuera? Que estamos detrás del espejo, pero que ese reverso es él también un espejo, igual que el otro.

La literatura deforma, disfraza y maquilla a la muerte, pero la protagonista de Así que Usted Comprenderá ha descubierto que tampoco en el Hades se accede al conocimiento de la última verdad. No desea, por tanto, regresar al reino de los vivos y defraudar las expectativas del poeta. Escribe Magris en la voz de ella hablando de su marido:

Cantar el secreto de la vida y de la muerte, decía, quiénes somos de dónde venimos a dónde vamos, pero dura es la frontera, la pluma se rompe contra las puertas de bronce que esconden el destino, y así nos quedamos fuera devanándonos los sesos sobre el transcurrir y el permanecer, sobre ayer sobre el hoy y el mañana, y la pluma sólo sirve para llevársela uno a la boca y chuparla.

Cómo decirle al poeta que tras la puerta no hay nada nuevo, sino un mundo tan opaco como el de la tierra. Para él

la poesía tiene que descubrir y decir el secreto de la vida, rasgar el velo, abatir las puertas, tocar el fondo del mar donde se esconde la perla.

Ella no desea aguarle la fiesta. De revelarle su descubrimiento, vería un hombre acabado, un poeta condenado al silencio por habérsele robado el tema. Prefiere dejarlo en manos de la poesía, vano intento de rasgar las vestiduras a la verdad desnuda. En versos de Emily Dickinson a través de los cuales parece hablar de la protagonista de Así que usted comprenderá

Un hechizo especial adquiere un rostro

si es tan solo entrevisto.
La dama no se atreve a alzar el velo
por temor a que, así, se desvanezca.

(...)

Y se debate en dudas
por si el encuentro anula la querencia
que la imagen alienta.