martes, 13 de noviembre de 2012

PREMIOS LITERARIOS



La Revista de Letras, suplemento digital de La Vanguardia, ha puesto en marcha una iniciativa excelente: un programa mensual de radio con debates sobre literatura e intervenciones de colaboradores de esta revista recomendando libros. Presentado por José Á. Muñoz, el primer podcast, al que se puede acceder en la portada de esta revista, se abre con un interesante intercambio de ideas sobre los premios literarios. En concreto, se habla de la renuncia del escritor Javier Marías al Premio Nacional de Narrativa que le otorgó recientemente el Ministerio de Cultura. Como se sabe, Marías convocó, justo después de concedérsele este galardón, una rueda de prensa. Expresó que ha querido ser consecuente, pues desde hace tiempo decidió declinar invitaciones de instituciones del Estado, no aceptar premio oficial alguno y rechazar toda remuneración procedente del erario público, sea cual fuere el partido que gobierne.

En el debate, con aportaciones interesantes desde diversas perspectivas, los participantes coincidieron en dos cuestiones que comparto. Una: celebrar el libre ejercicio del derecho de este escritor de no aceptar el premio, reconociendo que su conducta responde a un acto ético que habla en favor de su coherencia. Dos: considerar incongruente la celebración de una rueda de prensa para hacer bandera, como ha sido el caso, de la propia coherencia.

Se supone que la estancia natural de todo escritor es la invisibilidad y que su objeto de atención es la obra literaria. Sin embargo, la rueda de prensa convocada por Javier Marías terminó convirtiéndose en un autobombo de su persona. Su discurso me recuerda unas palabras de Claudio Magris sobre el engreimiento del jefe de oficina que dice: "Usted no sabe quién soy yo".

El ruido mediático provocado por la iniciativa de Marías, que este pudo haber apagado con una simple nota de prensa, le ha concedido un protagonismo que desdice su supuesta actitud consecuente.

Frente a este modo de actuar se podría proponer la conducta del escritor que rechaza humildemente un premio atendiendo a su modo de pensar, pero que a la vez renuncia al espectáculo de la visibilidad.

FUENTE: LA PROVINCIA. EL QUINQUÉ. Elisa Rodríguez Court.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

ELSA LÓPEZ HABLA SOBRE `DECIR NOCHE'


INTERVENCIÓN DE ELSA LÓPEZ (ESCRITORA, COLUMNISTA Y POETA) EN EL ATENEO DE LA LAGUNA, TENERIFE, DURANTE LA PRESENTACIÓN DE DECIR NOCHE


Elsa López

PASEAR POR UN JARDIN DE ESTATUAS SIN OJOS
CON ELISA RODRÍGUEZ COURT

Sobre Decir noche ha escrito Rebeca García Nieto que “es un homenaje a la literatura. Escritores, lectores y, por supuesto, mirones que conciben los libros como una puerta de salida tienen cabida en este peculiar jardín de estatuas sin ojos en que uno entra y no desea volver a salir”.

Es cierto. El jardín de estatuas sin ojos que nos describe Elisa Rodríguez Court y en el que entramos de su mano no es un jardín cualquiera. Es un mundo por el que pasean escritores, sueños y fantasías. No es un jardín de ficción. Es un mundo de libertad de pensamientos, modos de ser y de escribir. Es un jardín donde las estatuas no tienen ojos; están ciegas como están ciegas las palabras. La autora de Decir noche se enfrenta a sus propios pensamientos y a la manera de pensar de los escritores que miran a los paseantes que entran en él. Lord Chandos es el gran protagonista. Y lo es Emily Dickinson. Son y no son. Están y no están.

¿Eres nadie también?
Entonces somos dos.

Lord Chandos, creado por Hugo von Hofmannsthal, representa a los escritores que han perdido la confianza en la palabra como una herramienta que pueden usar para nombrar lo que es la vida y las voces que hay en ella. Lord Chandos escribe cartas al filósofo Francis Bacon y camina por el jardín como sin saberse, absorto en su propio naufragio. Lord Chandos apuesta, como Wittgenstein, por el silencio.

De lo que no se puede hablar, hay que callar.

Dice Wittgenstein. Y esa es la razón para explicar que son muchos los escritores que se han quedado huérfanos de la palabra.
Elisa Rodríguez Court nos cuenta historias de escritores huérfanos, silenciosos, para quienes las palabras no tienen capacidad para expresar lo que el escritor desea decirnos. Y así, nos va desgranando a lo largo de Decir noche momentos y autores donde aparecen esas extrañas mutilaciones literarias o donde se nos habla de ellas. Nos cuenta, por ejemplo, que Vila Matas en Bartleby y compañía narra que cuando se le preguntaba a Rulfo por qué había abandonado la escritura, respondía que su tío Celerino era el que le contaba las historias y a su muerte se había quedado sin palabras.

Lord Chandos que se concibe libre y para el que las palabras son demasiado pobres como para ser algo más que vagos conceptos incapaces de contener otra cosa que no sean trivialidades, escribe una carta que es un modelo para los escritores de cómo explicar la atracción que muchos autores sienten por la nada. Y escribe en una de sus cartas:

Me parece que atravieso una soledad sin fin, para ir no sé a dónde.

Sentado en un banco del jardín ha decidido (palabras textuales de la autora) “abandonar la escritura. ¿Cómo decir noche?, se pregunta. Convencido de que la palabra es incapaz de dar cuenta de la realidad caótica, se dedica, como ahora, a gozar de cada instante y de las cosas tal y como le vienen en su esencia indecible”. Lord Chandos se siente incapaz de distanciarse del mundo de lo real; se siente encerrado entre las estatuas sin posibilidad de escapatoria del estado contemplativo en el que está inmerso.

Frente a él o junto a él, Emily Dickinson escribe unos versos que Rodríguez Court utiliza para indicarnos la atracción que la escritora siente por las palabras y cómo se siente fascinada por lo que éstas ocultan como si las palabras guardaran secretos y misterios que sirven para desvelarnos la verdad de las cosas que nos rodean. Su poesía busca precisamente, defiende Rodríguez Court, arrancar la máscara a la máscara hasta llegar a la última, la muerte, contra la que se estrellan las palabras, los conocimientos y el lenguaje:

Una palabra muere
justo al ser pronunciada según dicen algunos.

Yo digo, en cambio, que justo empieza a vivir
en ese instante.

La carta de Lord Chandos encierra miedo al vacío literario (llega a confesarle a Bacon que después de publicar varios libros ha llegado a quedarse mudo), al vacío de las palabras, a que detrás de ellas no haya nada.

En el jardín de estatuas sin ojos, entran y salen escritores relacionados con Lord Chandos y con Elisa Rodríguez Court que los sigue, lee, analiza y comenta y, lo más interesante, los pone en relación; los hace hablar y declarar sus cuitas y pesares. Navegan por el mismo mar; naufragan por las mismas aguas y dicen padecer los mismos síntomas. El mal del vacío lingüístico, el dolor de saber que las palabras no van a ofrecernos nada porque nada contienen. Es así como aparecen Virginia Wolf o su voz diciendo a Lord Chandos cosas tales como que la fantasía contenga más verdad que el hecho, escritas en Una habitación propia; Enrique Vila Matas: "Donde no llega la memoria, llega la imaginación"; Gertrude Stein y Pablo Picasso, Flaubert, Goethe, Luis de Góngora, Neruda, José Hierro…
El jardín se ha ido llenando de las voces de poetas, pintores, novelistas, editores, filósofos… Todos dejan su mensaje, sus hermosas e inquietantes palabras que hablan de palabras y de lo que estas pretenden decir. Algunos, incluso, hablan de sus miedos, de sus más íntimas sensaciones, de sus enfermedades. Vila Matas llega a confesar en El mal de Montano que el narrador sufre un mal que consiste en estar enfermo de literatura.

¿De qué sufre Elisa Rodríguez Court? De lo mismo. Es ella el mismo Lord Chandos; ella está escribiendo en su propio jardín rodeada de libros, de palabras. Y confiesa que está fuera de esa habitación rodeada de libros subrayados, anotados, interlocutores válidos, presentes. Habla y siente a través de ellos. Recurre a Juan Ramón Jiménez para declarar:

Yo no soy yo.
Soy esta
que va a mi lado sin yo verla,
la que pasea por donde no estoy.

Y luego escribe que en su habitación, y rodeada de sus libros se siente ella misma:

“Yo buscándome en los otros, porque solo leyéndolos soy capaz de forjar la propia voz... Releo pasajes y frases que he ido subrayando, así como mis anotaciones en los márgenes de las páginas. Elijo un tema y busco algún nexo entre las ideas a fin de elaborar un texto propio… Mi habitación es una mesa y una silla. Un espacio robado a la intemperie bajo la que vive Lord Chandos atrapado entre las estatuas. Leo y escribo. Lo hago no a pesar de la soledad sino porque la soledad es mi compañía”.

Y hace su confesión:

“Confieso que soy una cazadora de escrituras…. Yo, Beatriz, la narradora de este jardín de estatuas sin ojos, saco provecho de los escritores y permanezco invisible a sus ojos. Robo citas e ideas de libros. También versos. Me apropio de palabras y las conservo como si fueran mías, a la espera de alguna ocasión para darles otra vida en mis textos.” Para terminar, abatida entre las estatuas, igual que Lord Chandos: “Alzo la cabeza, escucho a lo lejos el trino de un pájaro solitario y después nada”.

sábado, 3 de noviembre de 2012

SUICIDIOS


Qué cerca se observan, de pronto, la pena capital y el suicidio. Leo las palabras de Dick, uno de los protagonistas de A sangre fría de Truman Capote, y parecen provenir del vecino de Granada que recientemente se ha suicidado poco antes de ser expulsado de su casa. Proclama Dick en el instante anterior a la ejecución de su condena a morir en la horca: "Me están ustedes enviando a un mundo mejor que el que jamás fue este." Son palabras que también pudo haber dejado escritas un valenciano, en paro de larga duración, antes de fracasar en su intento de suicidio saltando al vacío desde el balcón de la vivienda de la que iba a ser desalojada toda la familia.

El suicidio es el derecho inalienable de las personas a poner término a la propia vida que les pertenece. Sin embargo, la decisión del suicidio deja de ser un derecho cuando se convierte en una condena. La única salida que se contempla en el momento en que se niega el derecho del ser humano a la existencia. Subrayo el vocablo "existencia", mucho más acotado en su simple significado que el de "vida".


Existir tiene que ver, en principio, con la posibilidad de supervivencia, mientras que el término vivir encierra en sus entrañas un sentido más amplio. Un pasaje de Tolstói parece ilustrar esta diferencia. Acosado por pensamientos de suicidio en una etapa de su vida, escribe al principio de su Confesión: "Mi vida se detuvo. Podía respirar, comer beber y dormir; de hecho, no podía no respirar, no comer, no beber y no dormir. Pero no tenía deseos cuya satisfacción me pareciera razonable." La idea del suicidio procedía, por tanto, de su sensación de infelicidad, de su incapacidad para darle sentido a su vida.

No es el caso de las personas, cuyo número aumenta vertiginosamente, las cuales se ven abocadas al suicidio por la actual política que gestiona la crisis. Sin trabajo, sin medios para dar de comer a sus hijos y, finalmente, presas de la ley del desahucio, imposible respirar, comer, beber y dormir. Existir.

EL QUINQUÉ. Elisa Rodríguez Court.

lunes, 29 de octubre de 2012

EL MANIQUÍ


La anécdota saltó a los medios de comunicación: la Guardia Civil de Madrid ordenó a un conductor detener su vehículo, extrañada por la inmovilidad de la persona que iba como copiloto. Finalmente se reveló que no se trataba de un ser de carne y hueso, sino de un maniquí vestido de mujer.
En la foto se la ve joven y bella, magníficamente ataviada con un fular, una peluca de melena negra y modernas gafas de sol. Incluso llevaba el cinturón de seguridad abrochado, de acuerdo a las normas de tráfico.

Según se cuenta, la finalidad del conductor era evitar el atasco circulando por una vía reservada al transporte público y a vehículos que llevan a más de un ocupante. Lo que no sabemos es si en la normativa se puntualiza que el segundo ocupante ha de ser un ser humano. Sea cual fuere el caso, la anécdota ha hecho sonreír a mucha gente. También le ha despertado su sentido del humor, a juzgar por las notas escritas bajo la noticia.

Los comentarios, exceptuando los que llevan el sello machista, revelan un humor crítico e inteligente. Algunos comentaristas observan en el maniquí a la muñeca de goma de la película Tamaño natural de Luis Berlanga, o a la mujer de Cartón piedra, canción de Serrat. Otros hacen referencia a versos como los de la mujer silenciosa de Pablo Neruda: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente, // y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca", y a los maniquíes de Orhan Pamuk en El libro negro...

Quizá estemos hartos de un exceso de realidad y por eso nos identifiquemos con quienes desafían imaginariamente al mundo de lo real. Es el caso de este conductor, cuya ocurrencia nos ha permitido  darle la espalda por un instante a la gris normalidad. Así, desplazando nuestra atención hacia una anécdota, hemos podido manifestar una libertad obtenida por la ruptura momentánea de todos los lazos.

El Quinqué. La Provincia/ Diario Las Palmas.

sábado, 27 de octubre de 2012

“JOSÉ GARCÍA”, DE JORDI COROMINAS: MIENTRAS MÁS CERCA DE LAS PALABRAS, MÁS LEJOS DE LO QUE DICEN


El mundo parecía seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no pasara nada.

Enrique Vila-Matas


Mark Rothko se suicidó cortándose la parte interna de los brazos a la altura de los codos. Con una hoja de afeitar de doble filo.
Antes plegó un pañuelo de papel sobre uno de los filos para no cortarse los dedos.

David Markson


Finalmente me decidí por estas dos citas, la primera extraída de Los exploradores del abismo de Enrique Vila-Matas y la otra de La soledad del lector de David Markson, para encabezar estas líneas. Mi propósito: sumergirme en José García, la novela polifónica de Jordi Corominas. Antes he dudado sobre mi elección, puesto que la lectura de esta novela me ha remitido una y otra vez a pasajes literarios de diversos escritores.

Este deslizamiento mental no se debe a que encuentre similitud entre estos y la escritura de Jordi Corominas, tan peculiar. Son los temas que subyacen bajo lo que se narra en esta novela y el procedimiento literario de Jordi Corominas los que me arrastraron hacia otros escritores. Ya se sabe que cada lector digiere los libros a su manera. En este sentido, la lectura no deja de ser sospechosa.

A una novela como José García creo que la definiría muy bien otra cita de David Markson en La soledad del lector:

Matisse, consultado sobre la piel verde:
No estoy pintando una mujer. Estoy pintando un cuadro.

Es el mismo proceder de Jordi Corominas en este libro, autor cuya escritura no se emparenta con la literatura que se limita a reproducir el mundo de lo real o, en palabras de Vila-Matas, a “duplicar la realidad empobreciéndola”. De ahí que su narrativa se mueva en el plano de lo multidimensional mediante un repertorio de voces que se afirman y se desdicen. (Continuar leyendo)


sábado, 20 de octubre de 2012

MO YAN


Ni siquiera conocía el nombre del Premio Nobel de Literatura. Ahora sé que el chino galardonado se llama Mo Yan. Insisto: Mo Yan, pero no Guan Moye. Por mucho que se subraye en los medios que el primero es un seudónimo del segundo, a quien leeré, si busco la ocasión, será a Mo Yan. Este es el escritor y Guan Moye es el individuo, un ciudadano cualquiera.

No niego que la anécdota sobre el cambio de su nombre tiene un matiz literario. Mo Yan significa "No hables". Se cuenta que de pequeño él hablaba mal y por eso le decían sus padres que era mejor callar para no incurrir en errores. También se dice que se rebautizó a sí mismo con este nombre porque, considerándose demasiado directo en el momento de hablar, era un modo de recordar la necesaria cautela frente a la censura. (Continuar leyendo)


viernes, 19 de octubre de 2012

ARTISTAS SILENCIADOS


Me parece un insulto llamar con ligereza "dobladores" a quienes dan voz a las actrices y los actores en las películas. Son, en cualquier caso, artistas de la interpretación. Si bien algunos no dan la talla, la mayoría realiza un trabajo magnífico. Gracias a ellos podemos disfrutar de una película como si la viésemos en su versión original.

Son actores y actrices cuyo arte consiste en copiar a la perfección, de modo que su voz supone como mínimo el aporte de un cincuenta por ciento al oficio. ¿Acaso no hemos asistido a películas en las que una voz inapropiada o que desvirtúa a la original es capaz de hacerlas trizas?

Parece que solo se habla de estos artistas cuando falla eso que se denomina el doblaje. De resto, permanecen en la invisibilidad. ¿Conocemos sus nombres? No, en la mayoría de las ocasiones, pues su profesión es de las menos valoradas. (Continuar leyendo)

viernes, 12 de octubre de 2012

ENTREVISTA SOBRE `DECIR NOCHE ' EN LA CADENA SER

                                   Foto realizada por Alejandra Moglia

Sobre Decir noche:

Respuesta a la pregunta sobre la presencia destacada de la voz de Enrique Vila-Matas en este libro:

"Porque además de haber profundizado a lo largo de los últimos años en su   obra, Enrique Vila-Matas es uno de los padres de la literatura del siglo XXI. Este escritor intenta llevar a la narrativa el mundo en su propio caos, el mundo carente de lógica, mudo.
Vila-Matas da una respuesta contundente a la negativa de Lord Chandos a seguir escribiendo porque ya no cree en las posibilidades de la lengua para traducir el mundo como unidad..."

Escribe Alejandra Moglia en su blog Una noche en Praga:

"Comparto la entrevista que el programa radial “Hoy por hoy el Drago” le ha hecho a la escritora Elisa Rodríguez Court, acerca de su reciente libro “Decir noche” publicado por Eutelequia". (Continuar leyendo)

ITALO SVEVO: “SENECTUD” O LA TRAICIÓN DEL IMAGINARIO



Una vez que murió Italo Svevo, James Joyce asumió la tarea de que se tradujera y circulara su obra. Silenciados anteriormente la mayor parte de sus libros, no parece extraño que Italo Svevo tomara la decisión de abstenerse de escribir para siempre. No obstante, con el tiempo retomó la escritura. Así expresó su silencio durante esos largos años:


Me resigné ante aquel juicio tan unánime (no existe unanimidad más perfecta que la del silencio), y durante 25 años me abstuve de escribir.

Fue tras la publicación de su libro Senectud cuando se dio esa perfecta unanimidad del silencio por parte de la crítica y del ámbito literario. Hoy, sin embargo, la obra de Italo Svevo, todavía desconocida por muchos lectores, goza de buena salud. También Senectud, aunque La conciencia de Zeno sea considerada su obra maestra. En mi opinión, sin desmerecer un ápice en valía sus magníficos relatos, editados en Gadir en la traducción de Carlos Manzano. Todos ellos llevan el sello peculiar de la narrativa de Svevo y su modo sutil y distante de abordar el imaginario como maquinaria activa capaz de crear nuevas realidades o mundos paralelos.(Continuar leyendo en "Revista de Letras")

jueves, 11 de octubre de 2012

SOBRE ´DECIR NOCHE`, POR JUAN MANUEL GARCÍA RAMOS




PUBLICACIÓN EN LA PROVINCIA-DIARIO LAS PALMAS 11.10.2012.-

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Elsa López, Elisa R.C. y Juan Manuel García Ramos durante la presentación de Decir noche en el Ateneo de La Laguna, Tenerife.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO DECIR NOCHE, DE ELISA RODRÍGUEZ COURT.


ATENEO DE LA LAGUNA, 28/9/2012.

                               JUAN-MANUEL GARCÍA RAMOS


Ya he escrito en otra parte que la historia de la literatura es un ir y venir incesante, un espejo donde nos miramos para saber algo más de nosotros mismos mediante el artificio del lenguaje. Una aleación permanente de escritura y lectura, y viceversa, tal y como queda demostrado en Decir noche, el último libro de Elisa Rodríguez Court.

Pero, ¿qué existe en el escritor antes de la creación propiamente dicha? ¿Qué rumores, qué amasijos indefinidos de experiencias acumuladas, de sabidurías, emociones, sensaciones, sensibilidades, instintos, obsesiones, sufrimientos y dichas, errores y terrores que todavía no han alcanzado su condición lingüística?

En una sola criatura, en el escritor, coexisten las cosas del hombre, el animal de la naturaleza, y las palabras del Hombre, el ser de la civilización , en una suerte de dialéctica permanente entre el flujo de pensamiento salvaje y el lenguaje sofisticado: el grito y su refinamiento.

El crítico y pensador George Steiner, nacido en París, judío de origen vienés, ha meditado mucho al respecto y sería conveniente que retomáramos algunas de sus propuestas en tal sentido. Lo ha hecho en un librito intitulado Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, publicado originalmente en inglés en 2005 y editado en español dos años más tarde por Ediciones Siruela .

De entre esas diez razones para la tristeza que nos invade como seres humanos, Steiner elige la de la imposibilidad de traducir a lenguaje el ajetreo incesante de nuestro pensamiento, sobre todo de nuestro pensamiento consciente y subconsciente.

«Dentro del magma turbulento y polisémico de los procesos conscientes y subconscientes, el pensamiento incesante o sus antecedentes, del todo misteriosos, tanto nocturnos como diurnos, son recuperables sólo de manera fragmentaria. Al emerger a la iluminada superficie a través de las limitaciones simplificadoras del lenguaje…» , afirma Steiner en el capitulillo que hace referencia a Ludwig Wittgenstein, también vienés, y a las manifestaciones de este pensador austriaco en torno a su Tractatus, cuando sostenía que la parte realmente valiosa de ese libro era la que no llegó a escribirse.

De esa desazón de la que se ocupa Steiner entre sentir y decir se había ocupado ciento tres años antes el poeta, narrador, ensayista, libretista de óperas, en colaboración con Richard Strauss, y dramaturgo vienés, Hugo von Hofmannsthal, en un texto hoy imprescindible para todo lo concerniente a lo que significó la cultura literaria en su paso del siglo XIX al XX. El paso hacia la Modernidad.

Se trata de lo que ya se conoció primero sencillamente como Ein Brief (1902), Una Carta, y luego se popularizó como Der Brief des Lord Chandos, La carta de Lord Chandos, un personaje imaginario del siglo XVI-XVII, creado por Hofmannsthal, para ponerlo en conexión con el filósofo, escritor y político inglés, Francis Bacon, al que le plantea su decidida renuncia a la actividad literaria por haber descubierto el abismo que se abre entre las palabras y los hechos reales. Para Chandos, la verdad última del mundo es irreducible a la expresión lingüística. Ese es su axioma.

Como le confiesa dramáticamente Lord Philipp Chandos a Bacon: «…he perdido por completo la capacidad de pensar o hablar coherentemente sobre ninguna cosa». El personaje de Hofmannsthal no solo ha perdido la fe en el lenguaje, sino que se encuentra como si «estuviese encerrado en un jardín lleno de estatuas sin ojos».

En ese lúgubre espacio vegetal se instala el libro de Elisa Rodríguez Court, muy bien asesorado tanto por el narrador catalán Enrique Vila-Matas, como por su álter ego Julien Gaul, quienes tomarán el texto de Lord Chandos «como esa atracción por la nada que hace que ciertos autores no lleguen, en apariencia, a serlo nunca…». Lo que tanto Vila-Matas como Gaul llaman la «enfermedad Bartleby», que padecen los escritores que renuncian a su oficio, en alusión al desabrido escribiente de Herman Melville que se niega a cumplir sus mínimas obligaciones burocráticas y nos anuncia, con su actitud desconcertante, la posterior literatura existencialista y del absurdo.

Decir noche es un diálogo fecundo de la narradora, Beatriz, cuya vida intemporal transcurre en ese jardín de estatuas sin ojos, con otros muchos escritores que ella ve, aunque su figura permanezca invisible para los demás, y que entran y salen de la narración para aportar sus testimonios al debate iniciado por Philipp Chandos, debate en el que también interviene, de manera insistente, Emily Dickinson, encerrada en su cuarto, pero con una ventana que da al tan traído y llevado jardín de las efigies ciegas, lo que le permitirá a la narradora convertir a la poeta estadounidense, casi inédita en vida, en la vecina más cercana del atribulado Philipp Chandos y en su virtual interlocutora.

En resumen algo apresurado, esta es la historia que se nos narra en Decir noche, pero esa trama sencilla se volverá cada vez más excitante merced a las contribuciones de los autores que Beatriz hace salir a escena a posicionarse frente a la misiva y a la propuesta rotunda de Philipp Chandos.

Desde que Arthur Rimbaud eligió entre la palabra precoz que inauguraba un orden nuevo y disonante y el silencio rotundo posterior que se autoimpuso, y obligó a casi todas las artes vecinas, entre ellas la pintura y la música con sus consiguientes reencuentros consigo mismas, a descomponer sus tradicionales modelos compositivos, el debate de la validez del lenguaje para atrapar todo el mundo circundante fue puesta en entredicho.

Hofmannsthal es, junto a la generación a la que pertenece, una consecuencia de todos esos movimientos sísmicos dentro de la creatividad decimonónica, y Lord Chandos es el héroe que se decide por el vacío y apuesta por él frente a la palabrería hueca, la charlatanería de una época que tocaba a su fin, incluido, en ese ocaso inevitable, el longevo y acartonado emperador Francisco José I de Hagsburgo-Lorena y su glamourosa emperatriz Sissi, nacida princesa de Baviera.

Ese mundo había dejado de tener sentido para Lord Chandos y así se lo confiesa a Francis Bacon, el interlocutor que Hugo von Hofmannsthal le adjudica a su personaje imaginario para que le detalle las razones y las desazones de su enfermizo escepticismo.

Ese lado nihilista del mismo Hofmannsthal que luego cultivarían con tanto acierto epígonos como Robert Musil, Franz Kafka o Elías Canetti, en lo literario, y, sobre todo, Ludwig Wittgenstein en el ámbito filosófico. Su «De lo que no se puede hablar hay que callar», pensamiento con el que Wittgenstein cierra su Tractatus (1922), editado veinte años después de La carta de Lord Chandos, parece ser un eco desvanecido de lo que el Hofmannsthal, redoblado en Lord Chandos, le había anunciado al mundo con bastante antelación y mayor radicalidad.

La literatura como un juego de esencias y de apariencias. Beatriz-Elisa nos hace entrar en ese huerto indefinido e intemporal y nos invita a participar en un desfile sin comandancias preconcebidas, donde todas las voces parecen tener algo que decirnos y que decirse entre ellas. Como base de discusión: la prosa descreída de Chandos y la poesía clandestina de Emily Dickinson. Luego, los demás, aunque destacados entre todos ellos otro dueto, Vila-Matas-Julien Gaul, con sus ideas a cuestas: «Cuando escribimos forzamos el destino hacia unos objetivos determinados. La literatura consiste en dar a la trama de la vida una lógica que no tiene. A mí me parece que la vida no tiene trama, se la ponemos nosotros, que inventamos la literatura».

La literatura es la auténtica protagonista de Decir noche. Pero un libro como este que podría resultarnos demasiado intenso por volver siempre sobre el mismo asunto, se nos ofrece como un atractivo bastidor donde se van insertando citas e ideas de escritores de todos los tiempos, desde el lejano orador romano Craso hasta el muy reciente periodista y narrador argentino Rodrigo Fresán, versos frecuentes de la agorafóbica Emily Dickinson, autora de esa propuesta de «quédate en casa y el mundo se te volverá maravilloso» (ella no salió prácticamente de su casa de Amherst, Nueva Inglaterra, a partir de sus treinta años de edad hasta cumplir los cincuenta y cinco y dejar este mundo), o los entrelazamientos inteligentes y sensibles de todas estas voces que la narradora Beatriz lleva a cabo como una Penélope dispuesta a tejer, en un lienzo del que no podemos apartar la vista, la fascinación que en ella han operado sus lecturas preferidas, páginas ahora convocadas en ese jardín de anatomías petrificadas donde a veces se perciben los silbidos de las aves en el final supremo de la noche y donde se presiente la desesperación de un Lord Chandos por no encontrar la palabra que lo haga recuperar su papel en la comedia de la vida dejada atrás y lo devuelva a su viejo sueño de escritor.

Quizá la única salida que la narradora encuentra para este Lord Chandos autosilenciado, y para todos aquellos alineados con él en esa dimisión de la palabra, desde los remotos tiempos hasta nuestros días más recientes, no sea sino la de usar la ironía que le sugiere su aliado Julien Gaul: «La ironía es un complot contra la realidad. Al ironizar, nos liberamos de la realidad que nos acongoja y que quiere hacernos creer que es ella lo único que existe. Ironizamos y nos ausentamos de su reino malévolo». Del reino malévolo y empobrecedor de la mera realidad.

El laberinto de voces literarias que se dan por aludidas en el texto de Philipp Chandos es extenso y heterogéneo. Desde el Borges de los tigres y de los espejos hasta Pessoa, ese poeta que se despersonaliza en sus numerosos heterónimos adoptando otras identidades como nuevas maneras de fingir que comprende el mundo. O hasta el mismo Flaubert, desquiciado durante toda su vida por encontrar la palabra precisa y la frase adecuada. Ese Flaubert que aborrece la escritura y, sin embargo, escribe. Escribe obsesivamente.

En Decir noche, la narradora trata de encauzar todos esos llamativos alegatos, aunque la disparidad de las propuestas la supera y la abruma, el debate es imparable; casi implacable. La literatura hace de su cuestionamiento una estética que no cesa. Chandos ha sido, de nuevo, desoído en su claudicación y enmudecimiento.

En Decir noche, el atormentado héroe de Hofmannsthal también queda en parte desmentido. Desde siempre, la literatura no ha tratado sino de acercarse al abismo de la búsqueda de un sentido para nuestra existencia. Ni más ni menos, esa es su ínsita naturaleza: decir y decir a pesar de conocer sus límites insalvables. Decir noche es un testimonio lúcido y delicado de que las cosas son verdaderamente así.


miércoles, 10 de octubre de 2012

PRESENTACIÓN DE "DECIR NOCHE" EN LA LIBRERÍA CENTRAL DE MADRID



El 5 de Octubre se presentó el libro Decir noche, editado en Eutelequia, en la librería La Central de Madrid. Intervino, además de la autora, Rebeca García Nieto (escritora, psicóloga, crítica literaria). Ella es también la autora de la contraportada de este libro. 



                                      Elisa R.C. y Rebeca García Nieto



Juan Salas, Elisa R.C. y Rebeca García Nieto



                            
                      Firmando el ejemplar de Mari Pino Quevedo Betancor

miércoles, 3 de octubre de 2012

PRESENTACIÓN DE "DECIR NOCHE" EN MADRID


PRESENTACIÓN DE DECIR NOCHE EN MADRID

Viernes 5 de octubre de 2012 a las 19.30 horas en La Central (cripta), librería en Callao, Madrid.
C/ Postigo de San Martín, 8

Además de la autora, intervendrá Rebeca García Nieto (escritora, crítica literaria, psicóloga)


Decir noche, Elisa Rodríguez Court, Editorial Eutelequia, Madrid, 2012.
Contraportada de Rebeca García Nieto.
Ilustrador: Miguel Ángel Moreno Gómez.

OTROS ENLACES PARA ACCEDER A ESTA INFORMACIÓN:

La Casa de mi Tía
Radiotelevisión Canaria
Una noche en Praga

"LA MEMORIA Y EL SOL", BLOG DE ALEJANDRA MOGLIA, PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO DE LIJ: "LA HORMIGUITA VIAJERA" 2012



LA MEMORIA Y EL SOL, blog de la argentina Alejandra Moglia ha sido galardonado con el Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil "La Hormiguita Viajera" en la edición 2012.

 La Comisión Directiva de la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA, de Virrey del Pino, La Matanza, ha decidido por unanimidad otorgar esta distinción al blog de Alejandra Moglia por su profundo compromiso con la creación, difusión y fomento de la LIJ en el ámbito de la República Argentina y del resto de América Latina. (Continuar leyendo)



Escribe Alejandra en una entrada de La memoria y el Sol:

Querid@s amig@s, con mucha emoción y alegría comparto el Acta de Premiación 2012 del “Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera”, agradeciendo desde mi corazón y muy especialmente a la Biblioteca Popular Madre Teresa por la hermosa distinción que me ha otorgado premiando a este blog “La memoria y el sol“,  y regalándome el honor de compartir la edición de este galardón con personas tan destacadas y queridas dentro de la Literatura Infantil  y Juvenil, y su promoción.


Desde este blog, Trayectos ciegos, mis felicitaciones a Alejandra Moglia y mi celebración por tan merecido Premio.


domingo, 30 de septiembre de 2012

LEER EL SILENCIO



De igual modo que les ocurre a los lectores con las malas novelas, asistir a la vida de otros puede convertirse en una tarea plúmbea. También cansina cuando estos reducen de forma permanente su discurso a un regodeo en la anécdota. Elevado cualquier vano incidente a lo sagrado, es capaz de llenar una conversación sin fin como esas novelas innecesariamente demasiado largas.


Parece que la dicha de la soledad y la introspección han dejado de ocupar un espacio prominente en el teatro ruidoso de la realidad. De ahí que muchos descubramos en la literatura ese territorio donde aún es posible leer el silencio. (Continuar leyendo)

"LA TERCERA PERSONA", DE ÁLVARO DE LA RICA



Si quieres vivir, prepárate para morir.

Sigmund Freud

Esa intimidad no debe ir más lejos, pues hemos agotado ya todas sus posibilidades en la imaginación y lo que terminaremos por descubrir, más allá de los sombríos colores de la sensualidad, es una amistad tan profunda que seremos esclavos uno del otro para siempre.

Lawrence Durrell


   Uno de los protagonistas de Senectud, de Italo Svevo, se propone tener una aventura, libre de toda expectativa y de ataduras amorosas, con una joven. En su juego le propone a esta buscar una tercera persona. Cuando la joven acepta y lleva a cabo el plan, se le vuelven al joven sus propósitos en contra. Quiso tratar a la mujer como un juguete y, atormentado, termina presa de los celos y dominado por ella.Me viene a la mente este libro de Svevo, releído recientemente, después de acabar la lectura de La tercera persona de Álvaro de la Rica. En un pasaje de esta novela he leído:

Sí, hay una cosa siempre. ¿Sabes qué? Hay una tercera persona, que orienta las relaciones en la buena dirección. Esa es la verdad. Entre tú y yo ha estado siempre presente mi mujer. Entre mi mujer y yo has estado tú presente, y eso me ha servido para darme cuenta de lo mucho que la quiero a ella. La tercera persona. En toda relación hay que buscar siempre a la tercera persona. Es el único camino, la verdadera vida. Por eso yo solo espero que tú también la hayas encontrado. (Continuar leyendo)

sábado, 29 de septiembre de 2012

ACTO DE PRESENTACIÓN DE "DECIR NOCHE" EN EL ATENEO DE LA LAGUNA



PRESENTACIÓN DE DECIR NOCHE EN EL ATENEO DE LA LAGUNA, TENERIFE.

28.09.2012


Además de la autora, intervinieron Elsa López (escritora y poeta) y Juan Manuel García Ramos (Catedrático de universidad, escritor, periodista)











Decir noche, Elisa Rodríguez Court, Editorial Eutelequia. Madrid, 2012.

Contraportada: Rebeca García Nieto e Iustrador: Miguel Ángel Moreno Gómez.

Otros enlaces para acceder a este evento:

Editorial Eutelequia
Canarias Ahora
La Provincia
Canarias - semanal
El Día
Cabildo de Tenerife
La casa de mi tía
La Opinión De Tenerife
San Borondón
Una noche en Praga
Ateneo de la Laguna
San Borondón

miércoles, 26 de septiembre de 2012

PRESENTACIÓN DE DECIR NOCHE EN TENERIFE, LA LAGUNA

PRESENTACIÓN DE DECIR NOCHE EN TENERIFE, LA LAGUNA:

Viernes 28 de septiembre en el Ateneo de La Laguna a las 20.30 horas. Además, de la autora, intervienen Juan Manuel García Ramos (escritor, periodista, catedrático de universidad) y Elsa López (Escritora y poeta).

Contraportada de Decir noche, por Rebeca García Nieto:

“Decir noche” traspasa las fronteras de los géneros literarios, combinando magistralmente ficción, poesía, ensayo y metaliteratura. Con una acertada mezcla de lirismo y erudición, Elisa Rodríguez Court ha creado un espacio aleph donde Hofmannsthal, Kafka, Duras, Vila-Matas o Dickinson reflexionan sobre el acto de escribir. Al igual que en la eternidad se concentran todos los tiempos posibles, este borgiano lugar, el jardín de estatuas sin ojos, es un punto en el espacio que contiene todos los mundos habidos y por haber, lo que hace posible el diálogo entre genios de la literatura cuyas vidas transcurrieron en distintas épocas y lugares.
Partiendo del famoso estupor del que fue presa Lord Chandos al darse de bruces contra los límites del lenguaje, “Decir noche” bucea en las vivencias de distintos escritores que en algún momento sufrieron “el desfallecimiento de la palabra”. Hay algo peligroso en el lenguaje, algo que puede arrastrarte irremediablemente a tus propias profundidades si te dejas llevar por él, pero no solo Montanos y Bartlebys confluyen en este jardín… Encerrados tras sus rejas, escritores entregados en cuerpo y alma a la literatura, como Flaubert o Woolf, disfrutan de una libertad infinita: escribiendo son otros, pasean por lugares donde nunca han estado o flotan en alta mar mientras caminan sobre tierra firme.
“Decir noche” es un homenaje a la literatura. Escritores, lectores que se adentran en un libro cuando buscan una puerta de salida y, por supuesto, mirones tienen cabida en este peculiar jardín en que uno entra y no desea volver a salir.
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Decir noche, Elisa Rodríguez Court, Editorial Eutelequia, Madrid 2012.

Más información en:


Ateneo de La Laguna

Canarias Ahora

La Casa de mi Tía


CORREOS SE ESCRIBE CON K

En los últimos tiempos he tenido una experiencia espantosa con Correos que me ha remitido a El castillo de Kafka. Recuerdo ahora un pasaje de este libro magistral: K. ha intentado, insistente y en balde, acceder al castillo, pues ninguno de sus responsables da la cara ni atiende a sus llamadas. Se ve esperando de nuevo la aparición del señor Klamm, el cual supuestamente mantiene vínculos con el castillo. Un enlace.
Está a solas y quien aparece es un caballero que le invita a ir con él, esbozando un ademán con intencionada indiferencia. K. le responde: "Estoy esperando a alguien". "Venga", repite el señor, imperturbable, como dando a entender que jamás ha dudado de que K. esperara a alguien. "Pero entonces no podré ver a esa persona", contesta K.


( Continuar leyendo)

LECTORES DE ENRIQUE VILA-MATAS EN FACEBOOK. ALEJANDRA MOGLIA.


Desde hace ya bastante tiempo Elisa Rodríguez Court, Juan Salas y yo administramos un grupo en Facebook denominado Enrique Vila-Matas. Leyendo a Enrique Vila-Matas, que al momento supera los 1500 miembros.

Debido a la aparición de perfiles con el nombre de Enrique Vila-Matas me parece pertinente aclarar que nuestro grupo no está administrado por él como tampoco lo está ninguna cuenta en Facebook que aparezca con su nombre, ya que Enrique Vila-Matas no posee perfil alguno en esta red social. (Continuar leyendo)

martes, 18 de septiembre de 2012

FICCIÓN Y REALIDAD


Alquilé el 3 de septiembre la película La milla verde. Uno de sus protagonistas principales es Michael Clarke Duncan, quien interpreta el papel de un preso en el corredor de la muerte de una cárcel en Estados Unidos. Se llama John Coffey. Acusado en sentencia firme de violar y asesinar a dos niñas, se revela no solo que es inocente, sino un hombre bueno. El jefe del pabellón de los condenados a muerte, estremecido por la condena injusta, le pregunta compungido a John qué puede hacer por él. Le propone incluso sacarlo de allí y ayudarle a escapar. John responde que sabe de su sufrimiento y preocupación, pero le explica que matándolo efectúa un acto de bondad. (Continuar leyendo)

lunes, 17 de septiembre de 2012

EN LA MENTE HAY PASILLOS SUPERIORES A UN LUGAR MATERIAL. REVISTA DE LETRAS.


El arte sirve para limpiarnos los ojos, escribe Karl Kraus. Por tanto, también la escritura, de la que Enrique Vila-Matas dice que no hay actividad menos nociva. Lo afirma en un texto de su libro El viento ligero en Parma en el que se lee que escribir es corregir la existencia. No importa, según este escritor, que solo se corrija diariamente una coma. La escritura nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la vida.


Escribir, dice Vila-Matas, es lo mejor que podemos hacer, por lo que deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo. En su texto ensambla un pasaje de Italo Svevo revelador al respecto:

“Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo”. (Continúa leyendo)

domingo, 9 de septiembre de 2012

BUSCARSE A SÍ MISMA



Entre tantas sandeces destacadas en los medios descubrimos de pronto un incidente que podría haberse convertido en el suceso por excelencia de agosto. No ha ocurrido así porque apenas ha sido considerado un motivo informativo.
La noticia la subió un compañero a la página de lectores de Enrique Vila-Matas en facebook, aludiendo al carácter vilamatiano de la historia. No se equivocó. (Continuar leyendo)

sábado, 8 de septiembre de 2012

ENTREVISTA SOBRE DECIR NOCHE EN ANIKA ENTRE LIBROS

                                        Foto de Pedro Guerra


Hace ya unos cuantos años que Elisa Rodríguez Court es colaboradora de Anika Entre Libros. Sus colaboraciones están en la sección de ArtiLitertura, y es que a Elisa se le da de maravilla hablar de Literatura dando la impresión de que te narra un cuento o reflexiona sobre ella y su sentido. Esa forma particular de ver la vida, la propia escritura y el mundo de los autores es lo que le ha hecho lanzarse con "Decir noche", una novela que homenajea con cariño y talento a autores y Literatura.

...Qué sería la vida sin literatura. La realidad, cada vez más ideologizada y de espaldas al mundo de los valores universales, es demasiado mezquina y ruin...

ENTREVISTA (pinchar aquí)

viernes, 7 de septiembre de 2012

DECIR NOCHE, POR ANIKA LILLO



RESEÑA DE ANIKA LILLO EN 

ANIKA ENTRE LIBROS (pinchar aquí)

Muchas veces –y no de forma peyorativa- los que somos muy lectores y leemos absolutamente de todo distinguimos entre novelas para entretenerse, y novelas que son pura literatura. “Decir noche” entra en el segundo grupo: pura literatura. Si tuviera que dar otro título para hacernos a la idea de qué hablo digamos que valdría “Sostiene Pereira” de Tabucchi (algo muy alejado de, por ejemplo, “Los pilares de la tierra”, a pesar de que ambas son novelas).

“El jardín de las estatuas sin ojos” es una coletilla como lo fue Sostiene Pereira, y no está por casualidad, como tampoco lo está el resto de guiños a autores como Enrique Vila-Matas, Emily Dickinson, Virginia Woolf… “Decir noche” es un auténtico homenaje a la Literatura y a los escritores.

Utiliza personajes ficticios también que interactúan con los reales creando una situación fantástica, casi onírica, y que le sirven igualmente de excusa para hablar de la necesidad de escribir, del dolor de la ausencia de musas o la falta de inspiración, y de cualquier tema que Elisa Rodríguez Court ha considerado lo suficientemente importante como para introducir en su novela.

A través de ellos habla de Literatura, enlaza temas y toma algunos nuevos cambiando de personaje, y todos ellos lo hacen desde sus respectivos lugares, normalmente el jardín de las estatuas sin ojos o habitaciones cuyas ventanas dan al jardín.

Es ese tipo de Literatura que no puedes leer en diagonal. Te exige concentración, requiere toda tu atención. Si te saltas una palabra debes volver a ella. También este motivo lo convierte en un libro no asequible a todos los públicos, particularmente a aquellos que buscan novelas-refresco (para leer, entretenerse y no pensar).

“Decir noche” no me parece un libro fácil de escribir. Imagino a la autora concentrada, abriendo y cerrando libros, tomando nota de ellos, buscando citas, poemas, enlazándolos, dándoles sentido, creando situaciones en las que uno, dos o tres personajes –reales y ficticios- tienen el deber de hacer llegar al autor un mensaje, muchos mensajes… Imagino a Elisa Rodríguez Court dándolo todo sabiendo que su libro no es para la gran masa, pero orgullosa de un trabajo complicado y bien hecho.

“Decir noche” finaliza con una extensa bibliografía que no es otra que la que Rodríguez Court ha consultado para su novela. Ahí vemos nombres repetidos varias veces durante la lectura de la novela: Marguerite Yourcenar, Enrique Vila-Matas, Julian Barnes, Virginia Woolf, Robert Walser, Emily Dickinson, Gustave Flaubert, José Hiero, Julien Gaul, Alan Pauls y tantos otros… sus personajes.

jueves, 6 de septiembre de 2012

DECIR NOCHE, POR ALEJANDRA MOGLIA

                                 Imagen realizada por Alejandra Moglia

Un jardín de estatuas sin ojos. En este espacio narrativo creado por Elisa Rodríguez Court transita Lord Chandos, personaje ideado por Hofmannstahl.

Junto a él también lo hacen Beatriz -la narradora- y un número considerable de escritores como Dickinson, Kafka, Vila-Matas, Fresán, Pauls, Duras, Flaubert, Magris, Woolf, Gaul, Macedonio Fernández, Juarroz y muchos otros que profundizan sus reflexiones sobre el acto de escribir, sobre la literatura, mientras Lord Chandos ya no cree en las posibilidades del lenguaje, angustiándole su ambigüedad y la imposibilidad de decir y decirse.

Rebeca García Nieto señala que la autora “ha creado un espacio aleph donde Hofmannstahl, Kafka, Duras o Dickinson reflexionan sobre el acto de escribir”.
En su libro Rodríguez Court también ha hecho referencia a ese espacio, citando a Alan Pauls cuando dice “el punto estratégico a partir del cual es posible acceder a un repertorio infinito de mundos posibles. Un espacio aleph”. (Seguir leyendo)